REPORTAJE:
La sostenibilidad del Estado de bienestar 1. SANIDAD. EL GASTO FARMACÉUTICO
La
llave está en los médicos
Vincular el ahorro
con la retribución del personal sanitario es una de las fórmulas para reducir la
factura - España tiene pendiente el reto de extender los genéricos
MARÍA
R. SAHUQUILLO
- Madrid -
13/04/2010
La
estructura de las cuentas deja poco margen de maniobra para los ajustes. Uno de
los puntos de fuga y capítulo susceptible de reformas es la factura en farmacia,
que absorbe más del 30% del gasto sanitario. Las opciones sobre la mesa son
varias: desde apoyarse en la gestión de los profesionales a los genéricos.-
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Estado de bienestar
El
gasto público en medicamentos mantiene desde hace un par de años un aumento casi
constante. El pago de recetas no cesa de crecer entre un 4% y un 5% cada año. A
pesar de que los medicamentos suelen ser más baratos en España que en muchos de
los países de su entorno, el crecimiento de la factura farmacéutica pública ha
sido uno de los más elevados de la Unión Europea en los últimos 10
años. La partida dedicada a medicinas no es baladí. En 2009 se gastaron unos
17.000 millones de euros (12.000 en farmacias y 5.000 en hospitales). Así, ese
capítulo -que se lleva al año alrededor de un 32% de los recursos sanitarios (el
25% en la UE)- es
uno de los puntos más susceptibles de racionalizarse. Las otras dos partidas,
personal y gastos en infraestructuras, son mucho más rígidas. ¿Pero cómo aplacar
ese gasto? Bajar el precio de los fármacos, fomentar el uso de genéricos o
involucrar a los profesionales en la gestión parecen las medidas más
adecuadas.
Tras
años de intentar contener ese creciente gasto farmacéutico, y lograrlo sólo en
cierta medida -2004 se cerró con un crecimiento del 11%- el Gobierno ha decidido
que en época de ajustes es ahí donde hay que aplicar la tijera. Y ha apostado
por hacerlo reduciendo el precio de los genéricos. A finales de marzo aprobó el
real decreto de racionalización del gasto farmacéutico que impone una bajada del
25% en el precio de los fármacos sin marca. Una medida que ha desatado una gran
polémica. Y es que, aunque estos medicamentos son como mínimo un 30% más baratos
que los de marca (no tienen que afrontar los costes de investigación y
patentes), sólo representan el 9% de la factura farmacéutica frente al 30% de
países como Reino Unido.
Una
cifra que, según Ana Pastor, deberíamos, como mínimo, igualar. "Tenemos un gran
reto para extender el uso de los genéricos", asegura Pastor, que sostiene que
las medidas del Gobierno, "en lugar de fomentar su uso lo reducen". Expertos
como Luis Oteo, de la
Escuela Nacional de Sanidad también echan de menos una política
clara para promover la prescripción de estos fármacos, considerados una medida
de ahorro eficaz. "Durante los últimos 10 años los genéricos han supuesto un
ahorro de 10.500 millones de euros para el sistema", asegura Ángel Luis
Rodríguez de la
Cuerda, director general de Aeseg, que agrupa a los fabricantes
de genéricos.
Algo
similar a lo que se está haciendo ya en algunas comunidades, donde se prima la
prescripción del principio activo (la molécula con propiedades terapéuticas). Un
sistema por el que, después, el farmacéutico dará al usuario el preparado más
barato, sea de marca o genérico. Esta es una de las fórmulas que José Martínez
Olmos, secretario general de Sanidad, considera apta para controlar el gasto.
"En Andalucía el 70% de los médicos prescriben por principio activo. Esto puede
generar un ahorro de hasta el 30% de lo que cuesta el medicamento",
aclara.
La
iniciativa andaluza es un buen ejemplo de que los profesionales y la gestión que
éstos hagan de la demanda son una de las llaves para controlar el gasto -y no
sólo el farmacéutico, también el que suponen las prestaciones-. "Los médicos
tienen que introducir el factor económico en sus decisiones. No es posible que
estos profesionales, responsables de más del 70% del gasto, no tengan
responsabilidad en la gestión de la demanda que ellos mismos provocan", esgrime
Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica
Colegial. Una opinión que comparte Máximo González Jurado, presidente del
Consejo General de Colegios de Enfermería: "El ciudadano quiere que se le hagan
todas las pruebas y es el profesional quien debe decidir, según criterios de
coste y eficacia, qué hacer".
Una
de las propuestas en este sentido llega desde la Comunidad de Madrid. "Deberían
hacerse cambios en el sistema retributivo de los profesionales para ligarlo a
objetivos de eficiencia y calidad", reclama Ana Sánchez, viceconsejera de
asistencia sanitaria de esta región. "Tendría que haber incentivos asociados a
la prescripción adecuada y coste-eficaz de los medicamentos", añade. Por eso,
dice, "es importante que las comunidades puedan participar en las decisiones de
financiación de nuevos fármacos".
Una
política similar a la que reclama Sánchez ya se aplica, aunque en pequeña
escala, en Cataluña o Valencia. Y con resultados. Las dos regiones han logrado
un gasto farmacéutico anual de alrededor de un 2,5%, frente al 4,6% de la media
española. Martínez Olmos asegura que la medida dirigida a involucrar con
incentivos a los profesionales en la gestión goza del consenso de las
comunidades. Sostiene, además, que para aplicarla no sería necesario cambiar el
modelo retributivo, sino que cada autonomía puede introducir programas para
ello.
Hay
diversas opciones para ajustarse el cinturón en farmacia. El secretario general
de Sanidad propone otra: que la industria cambie el modelo de promoción de los
medicamentos. "La figura del visitador médico, por ejemplo, no tiene cabida hoy.
La industria gasta en esto 1.800 millones de euros que luego revierten en el
precio", dice Martínez Olmos, que asegura que pedirá a Farmaindustria que lo
replantee. |