Dependiendo del punto de vista, desde el cual se mire, un Visitador Médico,
representa muchas Cosas: * Un alfiler en el mapa de zonas del DIRECTOR
COMERCIAL. * Una cuota de ventas para el GERENTE DE VENTAS. * Un tufo
llamado costo de ventas para el CONTABLE. * Una cuenta de gastos excesivos
para el ADMINISTRADOR. * Un código de nómina para R.R.H.H. * Una sonrisa y
un Don Juan para la SECRETARIA. * Una tipa bien buenorra para el MÉDICO
BABOSO. * Un eterno colaborador del MÉDICO PRESCRIPTOR. * Una garrapata
hambrienta para el MÉDICO QUE NO PRESCRIBE. * Un tipo que no sabe otra cosa
que trabajar, según su PAREJA. * Un holgazán o una loca que pasa el día
entero en la calle, según su SUEGRA. * Un inoportuno que se cuela, según
los PACIENTES. * Un repartidor de muestras médicas, para los IGNORANTES que
no conocen su labor. * Un profesor de terapéutica para los RESIDENTES de
los hospitales. * Un poseedor de muchas porquerías, bolígrafos y libretas
para las ENFERMERAS y CELADORES de clínicas y hospitales. * Un buen coche
y una nómina para los BUSCADORES DE EMPLEO.
Para ser VISITADOR MÉDICO se
necesita la fuerza de Hércules, el estómago de un Cerdo, el arte de Picasso,
el tacto del Diplomático, la elocuencia de un Fino Orador, el encanto de un
Hombre o Mujer de Mundo y la rapidez del pensamiento del Matemático. Debe
ser impermeable a las quejas e insultos de los pacientes, a la indiferencia
del médico, a la cólera del supervisor y al desaire de esperar y no ser
atendido. Tiene que convencer a su pareja que ese número de teléfono en
la agenda es de un cliente.
Debe levantarse bien temprano y hacer
kilómetros, para estar en su zona a las 7:30 de la mañana, fresco como una
lechuga. Tiene que ser experto en política internacional, altas
finanzas, trucos de cartas, futbol, informática, Golf y Padell. Ser
contador de buenos chistes, seductor inadvertido de las secretarias,
compañero agradable, exquisito comensal en la mesa, atento oyente de
historias tristes y chistes malos y por si fuera poco siempre con una
sonrisa.
Quisiera que sus productos fueran siempre mejores, las muestras
más abundantes, sus precios más bajos, sus comisiones y sueldo básico
más elevados, sus zonas más reducidas, sus competidores más éticos,
sus jefes más amplios y compresivos, sus productos sin faltas en las
farmacias y Hospitales. Les gustaría que sus literaturas fueran mejor
elaboradas y sus médicos menos exigentes; pero... es un realista, que sabe
que nada es perfecto y que de cualquier manera obtendrá los pedidos. Tiene
que ser capaz de promocionar todo el día. Cada día llevar en sus hombros el
peso muerto del resultado de las ventas del mes pasado y la cuota requerida
del mes en curso. Terminada su labor de sol a sol en la calle, tiene que
llegar a su casa y hacer lo que más odia: elaborar el tedioso 'Informe
Semanal de Trabajo'.
Pero a pesar de esto, no quisiera ser otra cosa
en la vida y con la cabeza bien alta, se le ensancha el pecho y se le afina
la voz cuando expresa con orgullo: ¡¡¡¡ YO, SOY VISITADOR MEDICO !!!!